Congreso en Estados Unidos cuestiona la seguridad de un pozo en el Golfo de Mexico

Legisladores estadounidenses presionaron el miércoles a ejecutivos petroleros por las fallas de seguridad en un pozo en el Golfo de México, mientras que BP evalúa opciones para controlar el derrame de crudo que amenaza con un desastre ambiental.

BP Plc , operador del pozo frente a las costas de Luisiana, dijo que espera tener una cúpula de contención en el lugar la noche del jueves, en un nuevo intento por detener el flujo de cerca de 5.000 barriles de crudo por día que emanan del pozo dañado.

BP Plc, basada en Londres, Transocean Ltd y Halliburton Co están bajo escrutinio por su responsabilidad en la explosión de una plataforma el 20 de abril que causó la muerte a 11 trabajadores y provocó el derrame.

Transocean era propietaria de la plataforma, mientras que Halliburton ofreció una serie de trabajos en el pozo.

Un panel de la Cámara de Representantes de Estados Unidos dijo que había descubierto significativos problemas en un mecanismo de control de seguridad en la plataforma, que podría haber contribuido al accidente.

El legislador demócrata Bart Stupak afirmó que la investigación del panel mostró que el mecanismo para prevenir explosiones tenía una filtración y que no contaba con suficiente poder como para frenar el flujo tras el accidente de la plataforma.

El representante Demócrata, Henry Waxman, citando un documento de BP que describe su perspectiva de los eventos, dijo que el pozo falló un examen de presión en las horas posteriores al estallido.

Investigadores del panel conversaron con funcionarios de la compañía que fabricó el mecanismo para prevenir explosiones y revisó documentos de la empresa, descubriendo que el dispositivo en la plataforma fue modificado, haciendo difícil que operara tras el accidente.

“La seguridad de todas las operaciones afectaron el desempeño del mecanismo para prevenir explosiones”, dijo Stupak.

CARRERA CONTRA EL TIEMPO

Una desesperada carrera contra el tiempo busca contener la catástrofe, con el petróleo casi alcanzando al menos cuatro líneas costeras. Equipos de limpieza encontraron crudo bañando las costas de la isla Whiskey en la Bahía Terrebonne, en Luisiana, en la parte oeste del delta del Misisipi.

La marea negra tocó previamente las islas Chandeleur y Puerto Eads, en el estado, así como la isla Dauphin en Alabama.

El pronóstico de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA por su sigla en inglés) indicaba la presencia de vientos en e sureste del país a lo largo de la semana, lo que tendría el potencial de mover el petróleo hacia el extremo oeste, hasta la bahía Atchafalaya en Luisiana, el jueves.

Intentos por maniobrar una cúpula metálica sobre la fuga seguían en camino. Ingenieros de BP bajaron el domo hacia el lecho marino y estén a la espera de comenzar a capturar petróleo el jueves por la noche.

El funcionario de operaciones de BP, Doug Suttles, dijo que la compañía está evaluando si intentará posicionar la cámara de metal de dos toneladas sobre la fuga o instalar un tubo de 15 centímetros de diámetro en el ducto dañado.

Ambas alternativas enviarían el flujo de petróleo, capturado a 1.500 metros bajo la superficie marina, hacia un tanquero.

“La decisión probablemente se tomará en las próximas 24 horas y luego procederemos con una de las dos (opciones)”, dijo a la prensa.

No obstante, la firma no ha garantizado el éxito de ambas soluciones al problema, al citar las dificultades de trabajar a casi 1,6 kilómetros por debajo de la superficie marina.

La presencia de hidratos de gas natural, que son cristales de hielo formados de agua y gas natural a altas presiones, frustraron el primer intento de BP por controlar la fuga de petróleo instalando el enorme domo.

BP también está perforando un pozo de alivio, tarea que podría tomar 80 días en concretarse.

Pese a los esfuerzos, el Secretario del Interior de Estados Unidos, Ken Salazar, dijo que está descontento con la falta de habilidad hasta el momento para detener el vertido.

“Francamente, estamos deprimidos con lo que ha pasado aquí”, precisó. “Hay una gran frustración”, agregó.

Las acciones de BP cayeron un 0,7 por ciento en Londres, mientras que las de Transocean perdieron un 1 por ciento y las de Halliburton subieron un 2,7 por ciento en Nueva York.

La pesca y el turismo, dos de las actividades económicas principales del golfo, junto con la presencia de vida salvaje, están siendo amenazadas por la mancha que podría superar al desastre de Exxon Valdez en Alaska en 1989 en términos de la cantidad de petróleo vertido y los daños provocados.

IMPACTO LOCAL

Con la mayoría de áreas de pesca de camarones cerradas cerca de la isla Grand, en Luisiana, Ronald Polkey estaba el miércoles entre las decenas de pescadores que aguardaban en el centro comunitario de la ciudad, a la espera de que BP le envíe un cheque.

“Estamos en problemas este año para la pesca de camarones”, dijo Polkey. “Saqué todas las redes de mi bote”, agregó.

Para empeorar las cosas, Polkey dejó un trabajo temporal cuando BP ofreció pagarle 2.000 dólares por día para mitigar el derrame. Todavía está a la espera de comenzar el trabajo.

En tanto, los manifestantes se están poniendo más activos en Washington y la región del golfo.

Alrededor de una decena de personas protestaron a las afueras de la sede central de JP Morgan Chase en Nueva York el miércoles por la noche, portando carteles en los que se leían en inglés “El Congreso de Estados Unidos ha sido comprado y pagado por el petróleo” e instando al gobierno a embargar los activos de BP.

En San Petersburgo, Florida, cerca de dos decenas de personas protestaban pacíficamente a las afueras de las estaciones de servicio de BP, portando pancartas que instaban a boicotear la compañía y la acusaban de ser un “contaminante multimillonario”.

Un nuevo sondeo de opinión, no obstante, mostró que un 57 por ciento de los votantes probables estaban de acuerdo en que las actividades de perforación frente a las costas “siguen siendo un método de producción de petróleo seguro, rentable y eficiente en costos”.

La encuesta también mostró que un 53 por ciento indicó que la expansión de las tareas de perforación costa afuera incrementará los problemas ambientales.

(Con el reporte adicional de Tom Doggett, Ayesha Rascoe y David Alexander en Washington, Erwin Seba en Kenner, Luisiana, Verna Gates en Mobile, Alabama, Karina Ioffee en Nueva York, Robert Green en St. Petersburg y Pascal Fletcher. Editado en español por Damián Wroclavsky, Marcel Deza y Mónica Vargas)

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